(Reg. 21) BAYOD CAMARERO, Alberto, “La expansión de los molinos olearios bajoaragoneses durante el siglo XVI”, en La Codoñera en su historia, vol. 2, La Codoñera, ed. de los autores, Miguel Sanz Parera y José Ramón Molíns Margelí, 2000, pp. 261-

“... Una vez finalizada la molturación, la pasta era colocada en los capachos, capaças o “cofins”, repartida y bien distribuida en el interior de los mismos, los cuales estaban hechos de esparto y tenían forma circular, con un orificio central que favorecía su apilado y un reborde exterior para contener la pasta sin que ésta se dispersase por efecto de la presión. El parador, con habilidad y experiencia, iba colocando los cofins, situándolos uno encima del otro hasta formar o parar el pie o cargo que sería objeto de la presión. Su emplazamiento estaba situado bajo la viga, a la altura de una plataforma de madera que sobresalía de la misma denominada como marrano o “barret”, entre las guiaderas y las piernas de la torre o capilla, aunque mucho más cerca de éstas últimas. El pie se colocaba sobre una pieza o solera circular de piedra denominada como “paradora”, “cassola”, “setial” o regaifa, de diámetro ligeramente superior al de los cofins y dotada de un canal perimetral que desembocaba en una gran pila de piedra situada junto a la zona de presión del pie o cargo, la cual servía para ir almacenando el aceite obtenido mediante el prensado...”
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