(Reg. 130) Descripción de la iglesia de Pueyos tras la reforma de Llovet: SANCHO, Nicolás, Descripción histórica, artística, detallada y circunstanciada de la ciudad de Alcañiz y sus afueras, Alcañiz, Imprenta de Ulpiano Huerta, 1860, pp. 128-131.

"El edificio de la Iglesia de poco mérito artístico en sus primeros tiempos, ha ido recibiendo sucesivamente importantes mejoras. Fue la más notable la que se hizo a principios de este siglo, en que el célebre alcañizano D. Tomás Llobet, trabajó en la variación y perfeccionamiento de la parte superior de este templo, que termina en la Capilla de Nuestra Señora de los Pueyos; cuya graciosa Imagen se venera en este sitio, desde el siglo XII, en que se apareció.

"El altar principal en que se halla colocada, es de orden compuesto, bien entendido y ejecutado, imitando a los mármoles y jaspes de la ciudad, la pintura que se le dio sobre madera.

"A los lados del altar y al nivel del pedestal de las columnas, hay dos estatuas del tamaño natural, de un mérito poco común. Es la una, y la mejor, de San Francisco de Asís, obra excelente y admirable en que habla, digámoslo así, la realidad del representado; y la otra de San Juan Bautista, es también muy correcta y bien ejecutada. Sobre el entablamento del altar, sobresalen dos hermosísimos mancebos alados, que sostienen con sus manos un gracioso blasón consagrado a María, cuyas letras iniciales se leen en su centro.

"Alrededor de esta capilla y sobre su cornisamento circular, se ven en finísimo relieve los cuatro sagrados evangelistas, cada uno en su ángulo respectivo; y en los dos frentes laterales, primorosos bajos relieves que representan el feliz hallazgo de esta Imagen, y la sencilla y fervorosa procesión de nuestros antepasados al recibirla y colocarla en su lugar predilecto.

"Precede a la capilla la baja cúpula y oportunos adornos, que desde el pavimento hermosean esta parte de la Iglesia, la cual viene a ser como el vestíbulo de la Santa Capilla de la Virgen. San Miguel Arcángel y San Rafael son las dos hermosas estatuas estucadas que aparecen en los lados sobre sus repisas, debajo del cornisamento circular; y luego sobre él y en cada uno de sus ángulos, dos interesantes angelitos que ofrecen a la Virgen lo siguiente: los dos primeros una corona real, los segundos otra de flores, los terceros una azucena, y los cuartos una palma. Tal es la obra moderna del señor Llobet, con la cual nos dejó una buena memoria de su pericia artística y acendrado gusto.

"Lo demás de la Iglesia, aunque toda ella muy blanca y aseada, no puede competir, de mucho con la parte que acabamos de describir. Y sin embargo diremos, que si es larga proporcionalmente y de baja techumbre, forma no obstante un conjunto regular y nada repugnante. Tiene de longitud 32 metros, 10 de latitud y 6 de elevación, y está sostenida por seis arcos rebajados, que arrancando desde el pavimento y apoyándose en los muros del edificio, describen sus curvas con alguna irregularidad; la que comunican también a su bóveda adornada con graciosos enramados, y alternando en ellos acertadamente el color blanco con el negro.

"En cada uno de los intermedios hay un altar, los que al todo son diez, sin contar el de la Capilla de la Virgen, y el coro bajo que está a su frente opuesta. Estos altares son en general muy regulares, sobre todo los que hay estucados, que son muy graciosos. Adórnanlos algunos cuadros de mérito, como el de San Bernardo, siguiéndole después el de San Francisco de Asís y algunos otros; y en el primer altar entrando a la derecha, hay una bella estatua de San Ramón Nonat, obra del célebre escultor de este país D. Ramón Ferrer, que en Madrid dejó gratos recuerdos con las dos hermosas estatuas de San Fernando y Santa Cristina mandadas trabajar por Su Majestad, y colocadas de su orden en la Patriarcal Iglesia del Buen Suceso.

"Solo nos falta decir ya dos palabras sobre el Camarín de la Virgen y la Sacristía, cuya moderna reconstrucción pertenece a la época del señor Llobet, y esto equivale a decir, que entrambas obras están ajustadas a los buenos principios del arte. En el Camarín se conservó un gracioso abovedado oriental, suelto y aéreo. Y en la Sacristía, que es capaz y de majestuosa elevación, se ven dos cuadros aprenciables, muy regulares, de mediano tamaño; y son el retrato de Santo Tomás de Aquino, y el de Santo Domingo de Guzmán, sacados de los originales de Roma, o sea de aquellos escogidos modelos, que la buena crítica señala como los más parecidos a tan grandes lumbreras de la Iglesia. Deseáramos por lo tanto, que siendo éstas tan recomendables por tantos conceptos, gozasen entrambos cuadros que las representan, los merecidos honores de un ornato especial y más distinguido; aunque con esto no queremos decir, que no se hallen actualmente en un estado de deplorable abandono.

"En esta Iglesia hay establecida una respetable Cofradía, con Bula Pontificia de Clemente XI y abundantes privilegios; por los cuales, y por los innumerables beneficios que los habitantes de Alcañiz han conseguido en todos tiempos de María Santísima con el título y advocación de los Pueyos, es grande la devoción y amor que siempre le han profesado, teniéndola como a su especial Patrona y Abogada, y consagrándole anualmente, con voto perpetuo, algunas solemnidades y fiestas religiosas, con todo el esplendor posible de nuestro culto".
Cerrar