(Reg. 107) La fuente para Eduardo Jesús Taboada (1898).

Capítulo dedicado a la fuente de los chorros.

Eduardo J. Taboada precisa que esta obra se reformó en 1883 y costó al Ayuntamiento 5.577 pesetas. La ilustración que se incluye muestra la obra con el aspecto que ha conservado hasta nuestros días. Recuerda la leyenda de la loba -que se remonta al siglo XI a.C.- de la que tomó el nombre de “Lupina”, hasta que tras fundarse el convento situado junto a ella -en el siglo XIV- pasó a denominarse “fuente de Santa Lucía”. Indica que Pedro Juan Zapater ya hizo referencia a la leyenda o tradición de la loba en su Thesorera. Tras referir las cualidades del agua de la histórica fuente, alude a las numerosas riadas que destruyen periódicamente la zona ajardinada y plantea la necesidad de construir una barrera o protección para evitar los sucesivos desperfectos. Entre las distintas actuaciones paisajísticas ya desaparecidas destaca la realizada por el año 1859 por el alcalde Joaquín Foz basada en “alfombras de césped, plantas tropicales, miles de rosas nañas y alejandrinas”. Puntualiza los dos términos con los que tradicionalmente se ha asociado este parque como espacio de recreo público: “el Prado” y “la Glorieta”, como “el corazón del paseo”. El término “glorieta” aparece en los documentos del siglo XIX para referirse al corazón “del Prado” (tal como gráficamente indica E.J.Taboada), a la zona ajardinada.

Eduardo Jesús TABOADA CABAÑERO, Mesa Revuelta. Apuntes de Alcañiz, Zaragoza, tip. La Derecha, 1898, pp. 147-152.
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