Museo de Alcañiz

Retrato del padre Nicolás Sancho Moreno

Colección de obras del Ayuntamiento de Alcañiz

Purificación Vázquez de la Varga

Contemporáneo. 1942

Óleo sobre lienzo

105 x 75 cm


Esta obra forma parte del grupo de retratos protocolarios u oficiales de la colección municipal, fue realizada para conformar la “galería de alcañizanos ilustres” del salón de sesiones del Ayuntamiento de Alcañiz. En ella se presenta al autor de la conocida Descripción histórica, artística... de Alcañiz (1860) con el hábito cisterciense para subrayar el alto cargo que ocupó en la Orden de San Bernardo: prior (el último) del Real Monasterio de Rueda, uno de los más antiguos y célebres de Aragón. Y esto a pesar de que esta autoridad monástica la obtuvo en 1830, cuando todavía no había cumplido 29 años y sólo la mantuvo unos seis años, al afectarle el decreto de 1835 de supresión de las órdenes monásticas, por lo que no se correspondería con la edad avanzada que muestra el retratado. Otros dos elementos contribuyen al valor iconográfico de la obra: el libro que porta en su mano derecha, que alude a su faceta de historiador y de hombre culto, y el fondo en el que se dibuja la silueta de su población natal con la gran iglesia de Santa María la Mayor y su castillo como protagonistas (vista que se obtiene de la población desde el Cabezo del Cuervo o desde un punto próximo). Este tercer elemento -relacionado a su condición de alcañizano- enlazaría con un aspecto de Nicolás Sancho que con los años ha ido cobrando más fuerza: su actitud reivindicativa, precursora del regeneracionismo bajoaragonés que tanto ímpetu alcanzaría unas décadas más tarde, que se hizo patente en los numerosos proyectos en los que participó -como la Junta de Carreteras y Ferrocarriles, y el impulso de la cuarta provincia aragonesas y del obispado de Alcañiz- que tuvieron como principal objetivo la dinamización económica y el desarrollo en todos los órdenes del Bajo Aragón.

Esta obra consigue, por tanto, dibujar perfectamente los principales rasgos de uno de los protagonistas de la historia de Alcañiz, citado por el padre Buñuel en su Galería de alcañizanos ilustres y de destacadas personas populares (1959) y en la obra Bibliotecas antigua y nueva de escritores aragoneses de Latassa aumentada y refundida en el diccionario bibliográfico-biográfico de Miguel Gómez Uriel (1886), en las que se subrayan los tres rasgos que marcaron su vida y que tan bien están reflejados en esta pintura: su condición de antiguo prior de Rueda, escritor y amante de su ciudad natal. La propia inscripción que muestra el óleo sintetiza con gran destreza su perfil biográfico: “Padre Nicolás Sancho Moreno, hijo predilecto de Alcañiz, exprior de Rueda, historiador de la Ciudad. 1801-1883”.

La realización de este retrato tiene unos antecedentes que conviene recordar. La consulta de las actas del Ayuntamiento de Alcañiz conservadas en el archivo municipal confirman que el 19 de marzo de 1883 la Corporación adoptó por unanimidad el acuerdo de nombrar hijo predilecto de la ciudad al padre Nicolás Sancho Moreno (1801-1883) y de encargar como homenaje al mismo, tras su reciente fallecimiento, “una reproducción al óleo de un retrato del expresado señor Sancho, que sea digno de sus merecimientos y cuyo retrato se colocará luego de terminado en el salón de sesiones de las casas consistoriales” . Retrato que en una sesión posterior -la del 25 de agosto de 1884- se determinó que debía ser de tamaño natural. La realización de este retrato se pospuso, de tal modo que en el año 1891, el pintor Manuel Rodríguez Llorat ofreció al Ayuntamiento su realización, junto con el de don Francisco de Pedro Monguillón. Este encargo sí que se llevó a cabo y la imagen de la obra se incluyó poco después en la célebre Miscelánea Turolense (núm. 13 del día 15 de agosto de 1893). Desgraciadamente este retrato no ha llegado hasta nosotros pero, como se indicará más adelante, debió servir de modelo para la obra que hoy conserva la colección de arte del Ayuntamiento de Alcañiz.

La génesis de este retrato queda perfectamente plasmada en la documentación conservada en el Archivo Municipal de Alcañiz. El acta municipal del 26 de mayo de 1942 -en la que se recoge el nombramiento de hijo ilustre de Alcañiz a favor de don Eduardo Jesús Taboada (1865-1938) y don Vicente Bardavíu (1865-1929), y el acuerdo unánime de la Corporación de la colocación de sus retratos en el salón de sesiones- ya puntualizaba que asimismo debía hacerse “el del Padre Sancho, también ilustre historiador” , para exponerlo en el mismo espacio que el de los otros dos grandes historiadores alcañizanos . Por otro lado la admiración de Emilio Díaz por Nicolás Sancho queda confirmada en sus escritos, como en una carta abierta que dirige a los alcañizanos ausentes en 1942 que comienza precisamente con una cita de este “alcañizano ilustre, historiado de la ciudad”.

El evidente deseo de que el retrato del padre Sancho formase parte de la “galería” del salón de sesiones hizo que se incluyese en el encargo conjunto que se hizo a la pintora Purificación Vázquez de la Varga en el mismo año 1942, junto al de los esposos Concepción Faci y Julián de Santapau. Estas tres obras comparten autoría y medidas. Las tres fueron encargadas por Emilio Díaz, alcalde de Alcañiz y principal responsable del legado del matrimonio, circunstancia que facilitó el pago de estas obras. Se dio además la circunstancia de que la artista tras recibir este triple encargo, decidió entregar gratuitamente este retrato.

La correspondencia -conservada en el Archivo Municipal- entre Emilio Díaz y Purificación Vázquez de la Varga aporta numerosos detalles sobre el encargo de esta pintura y de los retratos del matrimonio Julián Santapau y Concha Faci. Inicialmente también se encargó el de Pascual Ardid, aunque más adelante al no encontrarse una fotografía de modelo, se descartó su realización. Por la mencionada correspondencia sabemos que el enlace fue Abelardo Álvarez Estrada, quien (atendiendo a un encargo previo) envió a Emilio Díaz una carta, fechada el 9 de junio de 1942, desde La Coruña en la que se incluyen “algunas notas sobre una exposición en Bellas Artes de la pintora Pura Vázquez de la Varga, a quien por casualidad encontré en esta dedicada a los pazos y a las maruxiñas”. Por las fotos verás el valor de esta artista que a mayor abundamiento tiene a tu disposición para enviártelo, si lo precisas, el último retrato hecho aquí que es precioso”. Le adelanta que no tendrá inconveniente en “encargarse de los retratos que me hablaste; cobrará 3.000 ptas. por cada uno”. Le envía la dirección de la pintora en La Coruña, donde pasa el verano. A continuación ya se ponen en contacto por carta directamente Emilio Díaz y Purificación Vázquez. El 9 de junio la pintora acepta el encargo, precisando que por estar de intermediario el señor Álvarez va a cobrar menos por su trabajo, ya que al ser “primera medalla en retratos” sus precios son más altos. Además le insta para que le remita a la mayor brevedad “las medidas exactas que han de tener, el color de los ojos, cabellos y pies de estos señores; y cuantos datos complementarios le dicte su buen juicio que puedan serme útiles para su mejor realización”. El 2 de julio Emilio Díaz le envía los datos solicitados, las fotografías y en una cuartilla aparte los rasgos de las tres personas a retratar. Le puntualiza que deben ser “lienzos pintados al óleo, que deberán tener unas dimensiones de 0’75 mts. por 1’05 mts. con una faja blanca en la parte baja en la forma y leyenda que se indica en la fotografía”. También precisa que “en cuanto a la fotografía del padre Nicolás Sancho, ha sido sacada de un grabado antiguo y es lo único que podemos ofrecerle como modelo”. La imagen enviada debió ser la del ya mencionado retrato de Rodríguez Llorat. En cuanto a la descripción sobre el padre Sancho que se adjuntó en “cuartilla aparte” fue la siguiente: “Pelo, casi completamente blanco. Ojos, grises obscuros. Piel, pálida (monje bernardo prior del Real Monasterio con cuyos hábitos aparece en el grabado)”.

En una carta fechada el 7 de julio de 1942 la pintora acepta pintar los retratos del matrimonio Santapau-Faci y de Pascual Ardid, y también el del padre Sancho, éste “gratuitamente como regalo al ilustre Ayuntamiento”. Se compromete a entregar todas estas obras a principios de septiembre “deseando satisfacer sus deseos”. En otra carta enviada también por la pintora a Emilio Díaz (fechada el 5 de agosto de 1942, le solicita que le envíe alguna fotografía de Alcañiz “del castillo en lejanía o de otra de las muy bellas vistas de esa ciudad, para hacer con ellas algún fondo”. Le solicita datos sobre la categoría eclesiástica del retratado y también le plantea la no conveniencia de incluir la franja blanca con letras negras en la parte inferior de los retratos pues “hace muy duro y desmerece en parte la obra total”. Tras dos meses de trabajo, en carta remitida por la propia pintora (fechada el 25 de agosto) indica que ya están realizados los retratos y que a principios de septiembre se trasladará a Alcañiz “para hacer entrega de los mismos; y una vez montados en los marcos correspondientes, realizar su barnizado”.

Con este grupo de obras, en la colección municipal del Ayuntamiento de Alcañiz está presente una pintora de reconocido prestigio en la época, discípula de Sorolla y especializada, precisamente, en el retrato. Esta pintora, nacida en Madrid en 1902, tuvo una dilatada carrera profesional como confirma el anuncio de exposiciones de su pintura bien avanzada la década de los años sesenta.



Más información:

Bibliografía:
Fuentes documentales
Archivo Municipal de Alcañiz
- Libro de Actas Municipales 1882-1884
- Libro de Actas Municipales 04-06-1941 a 10-04-1942, acta de la sesión celebrada el 26 de mayo de 1942.
- Correspondencia Alcalde, 1942. AMAL, sign. 42-2.


Autoría:

Texto: Teresa Thomson.


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