Catálogo Artístico y Monumental

El retablo mayor de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen

ALCAÑIZ (Bajo Aragón)

Barroco. Principios del siglo XVIII: 1716-1717

Jaime Nogués

Madera sobredorada


Descripción:

Este retablo presenta una hermosa mazonería barroca realizada a principios del siglo XVIII. Tras la guerra civil de 1936-39 fue restaurado por el taller de los hermanos Albareda. Todas las imágenes que en la actualidad contiene son posteriores a la contienda, dado que en 1936 se destruyeron las esculturas de bulto originales.

Tiene un gran cuerpo dividido en tres calles y un remate o coronamiento que con su forma semicircular se adapta perfectamente a la cabecera de la iglesia. En su zona correspondiente al banco sotobanco resaltan los cuatro pedestales de las grandes columnas salomónicas del cuerpo central. Estos pedestales enmarcan las dos puertas laterales y la mesa de altar que se acopla en la parte central. Sobre ésta se asienta el sagrario, concebido a modo de templete independiente y flanqueado por dos columnas salomónicas. El sagrario se dispone en una zona intermedia entre el banco y el cuerpo principal, por lo que sirve de nexo o de elemento integrador.

El cuerpo central se halla dividido por cuatro grandes columnas salomónicas en tres calles. Estas columnas se decoran con guirnaldas dispuestas en espiral y constituidas fundamentalmente por hojas carnosas y flores. En la calle central se abre una gran hornacina o camarín que incluso sobrepasa este cuerpo, adentrándose en el cuerpo superior y por tanto sirviendo también de nexo. En las calles laterales y sobre peanas se disponen dos esculturas que ya no están en hornacinas sino simplemente enmarcadas por una moldura que recuerda a aquéllas. Esto refleja la tendencia general en el retablo aragonés de la época de sustituir las hornacinas por simples peanas. La evolución del retablo barroco aragonés ha sido detenidamente estudiada por Belén Boloqui. Atendiendo a su clasificación, este retablo correspondería a la “etapa churrigueresca”, en la que se abandonan los temas eucarísticos como decoración y se tiende a eliminar las hornacinas, sustituyéndose por peanas, lo que proporciona una mayor independencia de la escultura respecto a su marco arquitectónico.

En cuanto al cuerpo de coronamiento de este retablo, éste se divide por cuatro columnas pareadas que flanquean tres esculturas dispuestas, también, sobre peanas.

En cuanto a su construcción, la primera noticia que se tiene de dicho retablo data del 22 de agosto de 1715, fecha en la que el capítulo del convento de Nuestra Señora del Carmen de Alcañiz reconoció, mediante una ápoca, haber recibido quinientas libras jaquesas de los herederos de Francisco Gazulla, quien en su testamento dejó dicha cantidad a este convento para que con ellos mande hacer un retablo de maconería para su altar maior, con obligación de celebrarme sus religiosos dos mil misas reçadas por mi alma. Este testamento se realizó en Alcañiz el 1 de mayo de 1709, por lo que se deduce que en este momento ya existía la intención y el deseo de construir un retablo mayor para esta iglesia, obra que por diversas causas se demoró un tiempo considerable.

En el acta notarial del 3 de mayo de 1717 (que se conserva como el documento anterior en el Archivo Histórico de Protocolos de Alcañiz) se indica que la capitulación entre Jaime Nogués y dicho convento para la realización de este retablo se otorgó el 2 de enero de 1716, y que por estar ya concluido y plantado (en dicho día de 1717), se nombraban visores para que tras examinar la obra dictaminasen si se había realizado de acuerdo al plan previsto. Para dicha visura, el capítulo nombró a José Ochando, y Jaime Nogués, a Martín Villabona. Se determinó que en caso de que no se pusiesen estos dos visores de acuerdo, daban facultad al gobernador de su Majestad en esta ciudad para que eligiese a un tercer visor de la obra.

Dos días más tarde, el 5 de mayo de 1717, José Ochando y Martín Villabona presentaron la declaración correspondiente a la visura de este retablo. En ella se indica que Jaime Nogués debía realizar en él una serie de reformas, debiendo concluirse el día de la Virgen del Carmen de ese mismo año. Indicaron que debía modificarse o añadirse algún motivo decorativo y reforzarse, tanto en su base (con pies derechos) como en el segundo cuerpo (en los plintos de sus columnas). En el documento (también conservado en el Archivo Histórico de Protocolos de Alcañiz) se detallan varias modificaciones que deben ser efectuadas en la obra a juicio de los visores. Entre ellas especifica lo siguiente: en las columnas principales se acomoden, en cada una de ellas, seis cogollos de medio palmo de relibe en las vueltas de afuera [...] así mismo, en el tarjón sobre el nicho principal ha de hacer dos angelotes con acciones como que sustentan el dicho tarjón.

Este retablo guarda un gran parecido con el de la iglesia parroquial de Valdealgorfa y no es extraño dado que son prácticamente coetáneos y, sobre todo, porque en los dos participaron tanto Jaime Nogués como José Ochando, éste último como visor. Como dato curioso también conviene señalar que una vez concluido el templo y hasta la realización de esta obra, tal como indica Pedro Juan Zapater (1704), sírvela de retablo un gran lienzo de pincel.


Más información:

(Reg. 85) DOCUMENTO. Financiación del retablo mayor de la iglesia del Carmen por parte de los herederos de Francisco Gazulla. Pub. THOMSON LLISTERRI, Teresa, Las Artes..., 1998, pp. 289-290.
(Reg. 86) DOCUMENTO. Conclusión del retablo mayor de la iglesia del Carmen y nombramiento de escultores para supervisar la obra. Pub. THOMSON LLISTERRI, Teresa, Las Artes..., 1998, pp. 293-295.
(Reg. 87) DOCUMENTO. Declaración de los visores del retablo mayor de la iglesia del Carmen: modificaciones a realizar. Pub. THOMSON LLISTERRI, Teresa, Las Artes..., 1998, pp. 297-299.


Bibliografía y fuentes documentales:

- BENITO MARTÍN, Félix, Inventario arquitectónico: Teruel, Zaragoza, Departamento de Cultura y Educación de la Diputación General de Aragón, 1991.
- BOLOQUI LARRAYA, Belén, Voz "Barroco" (apartado de escultura), en Gran Enciclopedia Aragonesa, Zaragoza, edit. Unali, 1980, II, pp. 404-406.
- BOLOQUI LARRAYA, Belén, Escultura zaragozana en la época de los Ramírez, 1710-1780, Madrid, Ministerio de Cultura, 1983.
- GONZÁLEZ HERNÁNDEZ, Vicente, Noticias histórico-artísticas de Alcañiz. Siglos XVI y XVII, Alcañiz, Centro de Estudios Bajoaragoneses, 1994.
- SEBASTIÁN LÓPEZ, Santiago, Inventario artístico de Teruel y su provincia, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1974.
- THOMSON LLISTERRI, Teresa, Las Artes en el Bajo Aragón en la primera mitad del siglo XVIII. Estudio documental, Alcañiz, Centro de Estudios Bajoaragoneses, 1998.
- ZAPATER Y SANCHO, Pedro Juan, La Thesorera descubierta i vengada de las injurias del tiempo. Antigüedades i excelencias de la insigne ciudad de Alcañiz..., Alcañiz, 1704, obra inédita (manuscrito conservado en la Real Academia de la Historia).


Autoría:

TEXTO: Teresa Thomson. FOTOGRAFÍAS: Paco Climent, 2012.


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© 2012 Fundación Quílez Llisterri. Fomento de Arte y Cultura en el Bajo Aragón.
© 2012 Textos y fotografías, sus autores.

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