Exposición La colección Quílez Llisterri y la pintura del Renacimiento
del 03-04-2009 al 03-05-2009
Del 3 de abril al 3 de mayo de 2009, la sala de exposiciones del Ayuntamiento de Alcañiz acoge esta muestra de pequeño formato, integrada por diez obras. Sin duda, el mayor valor de esta actividad reside en el estudio riguroso de las obras expuestas, publicado en el catálogo de la propia exposición. El trabajo científico en el que se basa ha sido coordinado por el CEAR y realizado por expertos en el Arte del Renacimiento: Ernesto Arce Oliva, Marisa Arguís Rey, Ximo Company Climent, Carmen Morte García y Nuria Ortiz Valero.
Se adjunta el texto de presentación -publicado en el catálogo mencionado- realizado por Carmen Morte García, directora científica del proyecto, catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza y directora del CEAR.
Prólogo a una exposición.
Dentro de las actividades que llevará a cabo el Centro de Estudios de Arte del Renacimiento, se encuentra un proyecto a largo plazo consistente en exponer en Alcañiz y con cierta periodicidad, una obra perteneciente a la colección de la Fundación Quílez Llisterri. Esta ocasión es excepcional y por esta razón se ha ampliado el proyecto expositivo, dando a conocer ahora, cuatro pinturas de la colección y una escultura, además de incluir otras obras aragonesas para dar una visión más amplia del Renacimiento pictórico español.
La tabla de Santa Bárbara, que inaugura la muestra, es una obra de calidad, inédita, representativa de la transición del Gótico al Renacimiento. Pertenece al taller zaragozano de Miguel Ximénez, pintor del rey Fernando el Católico. La segunda obra tiene escenas de la vida de Santa Marina y corresponde a una pintura castellana de comienzos del siglo XVI, que muestra el final del Gótico, en la que el artista se recrea en aspectos de vida cotidiana.
De una etapa posterior y con la incorporación de las formas artísticas italianas, es la excelente e inédita pintura de la Adoración de los Reyes Magos, atribuida al valenciano Miguel del Prado, que sigue el arte de los Hernandos, introductores en Valencia de los modelos leonardescos. Como comparación con esta tabla, se expone una pintura del mismo tema, obra anónima de un pintor denominado Maestro de Alcañiz, muy relacionado con el entorno valenciano.
Una nueva corriente dentro del Renacimiento representa la tabla inédita de San Jerónimo penitente, atribuida ahora a Pietro Morone, un pintor italiano que llegó a Zaragoza hacia 1552. Es uno de los pioneros en copiar el Juicio Final de Miguel Ángel, en las pinturas de las puertas del retablo mayor de Ibdes (Zaragoza).
De la amplia dinastía de pintores, los Pertús, que trabajan en la segunda mitad del siglo XVI y primera del siguiente, se exponen dos pinturas pertenecientes a Pedro Pertús, menor. Están dedicadas a narrar sendos episodios de la vida de Santa Apolonia: Martirio y Degollación. Hijo del anterior fue Rafael Pertús, el pintor más célebre de esa saga, cuyas dos pinturas sobre lienzo: Jesús entre los doctores y Adoración de los Reyes Magos, son representativas del final del Renacimiento en Aragón.